Sin prisa

 


En lo único que ha habido acuerdo en las CCAA es sobre la necesidad de designar a un «responsable Covid» en cada centro escolar para el curso más raro de la historia. Para establecer las demás directrices COVID no ha habido ninguna prisa. En este país somos los reyes de la improvisación; del tente mientras cobro; del ya habrá tiempo, mañana si eso nos ponemos. Tampoco hay prisa para concretar responsabilidades, confeccionar horarios, establecer grupos fijos, hacer previsiones, diseñar un plan B, cuando ni siquiera tenemos un plan A.

Durante el verano, las CCAA han hecho números para gestionar el Fondo Covid que Hacienda liberó la semana pasada. Pero nada hay previsto si algo sale mal. El Ministerio de Educación y los gobiernos autonómicos convinieron una Guía de actuación y les pasaron la patata caliente a los responsables de los centros educativos. Porque: ¿Es labor del profesorado atender cuestiones sanitarias? ¿Está preparado para desarrollar funciones de enfermero? Si hay un rebrote, ¿quién se come el marrón?, ¿a quién se le corta la cabeza? ¿De qué cobertura sanitaria disponen los centros educativos? ¿Qué pasará si se da un caso sospechoso en el instituto y el médico del centro de atención primaria está pasando consulta? ¿Cómo se mantienen ventiladas las aulas en invierno?...

Con la tasa de contagios que tiene España, la más elevada de Europa, es casi seguro que se producirán contagios en las aulas sin que hayan podido ser anticipados. ¿Qué haremos entonces? De momento, crucemos los dedos.

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