Martes 3 de noviembre

 


El  martes 3 de noviembre de 2020 se celebrarán en Estados Unidos las quincuagésimas novenas elecciones presidenciales, y a mí me gustaría poder votar para elegir al próximo presidente norteamericano, porque nos va el futuro en ello, a todos.

Las decisiones que se toman en la Casa Blanca afectan al resto del mundo, casi más que a los estadounidenses. Cuestiones militares, medioambientales, estratégicas, nucleares, espaciales, sanitarias, económicas… Todo se cuece en el despacho oval, y si las decisiones que implican a millones de personas las puede tomar alguien como Donald Trump, es para echarse a temblar. Anthony Fauci, el principal epidemiólogo de EE.UU, ha declarado refiriéndose a él: «Su capacidad de atención es menor a cero». «Su único propósito es ser reelegido».

En una conversación con el periodista Bob Woodward, Trump negó tener ninguna responsabilidad por los casi 190.000 muertos que ha dejado la COVID-19 en su país: «El virus no tiene nada que ver conmigo. No es mi culpa». Y algo todavía más preocupante ha «construido un sistema de armas nuclear que nadie ha tenido jamás antes en este país, cosas de las que nadie ha oído hablar jamás, de las que Putin y Xi nunca han oído hablar». 

El partido demócrata presenta como candidato a Joe Biden, que representa a otra América. Ignoro si había alguien con más fuerza y convicción para plantarle cara a su rival en las urnas, porque elegir entre la ignorancia supina y la democracia parece fácil, aunque quizás no lo sea tanto y tengamos cuatro años más de lo mismo. ¿Se imaginan un nuevo mandato de Trump?

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