Hace tres cuartos de siglo

Ayer, tres cuartos de siglo después de la bomba atómica, la resiliencia de los japoneses quedó más que probada. Hace 75 años se pensaba que no crecería nada en Hiroshima durante 75 años; pero Hirosima se ha recuperado y es un símbolo de paz.

El ataque estadounidense provocó unos 140.000 muertos, y en el acto celebrado en el Parque de la Paz de Hiroshima, se insistía en la necesidad de que el Gobierno de Japón, el único país que ha sufrido un ataque atómico, firme el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares aprobado hace tres años en la ONU, una iniciativa de la que el país se desmarcó desde el principio. Este tratado se aprobó en 2017 y para que entre en vigor debe ratificarse por al menos 50 naciones. De momento, solo lo han hecho 40, y ni Japón ni las potencias nucleares parecen dispuestos a dar el paso.

La ceremonia de este año se ha celebrado sin la participación de líderes internacionales, que no han podido acudir a causa de la pandemia. Tampoco se han echado al río Motoyasu las habituales linternas flotantes de papel con mensajes de paz.

El homenaje anual por la paz y en memoria de las víctimas es para que no se olvide, para que ningún Enola Gay preñado de bombas siembre la muerte entre civiles, para que ningún Harry S. Truman se crea dueño del mundo y con derecho a decidir sobre el destino de miles de personas.


Comentarios