May

Debía tener 16 o 17 años cuando escuché por primera vez a Queen, e inmediatamente la banda me ganó como fan.

La magnífica voz de Freddy Mercury no habría sonado igual sin el acompañamiento a la guitarra de Brian May. Ya de niño, May sentía pasión por la música, los cómics de ciencia ficción y la astronomía. Empezó tocando el ukelele y a los siete años tuvo su primera guitarra, una guitarra española que su padre tuvo que adaptar para que su pequeña mano pudiera tocarla. Le añadió unos hilos de cobre y unos imanes y logró que el sonido fuese bastante parecido al de una guitarra eléctrica.

May formó su primera banda y la llamó 1984, como el libro de Orwell, de quien era un gran admirador. Con ella fueron teloneros de Jimi Hendrix en 1977, para entonces, su talento musical era evidente, pero aun así decidió continuar sus estudios en Ciencias Físicas, por si acaso.

Luego llegaron a su vida Roger Taylor, Freddie Mercury y John Deacon, y formaron Queen, uno de los mejores grupos de rock de la historia. El peculiar sonido de la guitarra, la legendaria Red Special de Brian May, fue la pieza fundamental del éxito de Queen. Tocaba sin sintetizadores y sin púa, con la sola ayuda de una moneda de seis peniques, que conseguía un sonido mucho más limpio y puro.

Muchos de los exitazos de Queen fueron compuestos por May: We Will Rock You, I Want It All, Tie Your Mother Down, Now I’m Here, No One But You, The Show Must Go On, Save Me, Who Wants To Live Forever…

Tras la muerte de Mercury, y con una trayectoria musical que le había llevado a lo más alto, May decide terminar en 2006 su doctorado en astrofísica con una tesis titulada Radial velocities in the zodiacal dust cloud, y al año siguiente es nombrado Rector honorífico de la Universidad John Moores de Liverpool. En 2005 ya había sido condecorado comendador de la Orden del Imperio Británico. Este año, May ha sido distinguido como el mejor guitarrista de todos los tiempos por los lectores de la revista Total guitar.


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