Por qué a los japoneses no les va tan mal


La economía mundial está en la cuerda floja. Los pronósticos para los países más desarrollados del mundo tras la primera ola de la COVID-19 son catastróficos. El paro en las economías más potentes superará el 10 %, en España puede ser más del doble. Sin embargo, la tercera economía mundial, Japón, solo alcanzará un 3 % a final de año.

¿Cómo se explica que Japón apenas se vea afectado por el desempleo, si el país está en recesión? Es una cuestión de mentalidad. Para los japoneses, el trabajo es para toda la vida y el despido se considera una ignominia. Esta es la gran diferencia. Mientras las empresas occidentales envían al paro a millones de personas, en Japón se intentan conservar a toda costa los puestos de trabajo. Los empresarios occidentales tienen una mentalidad fría, centrada en la cuenta de resultados. Para los empresarios japoneses, lo que importa son los intereses de los empleados, no los de los accionistas. En vez de conseguir ganancias a costa de limitar los aumentos de salario a los empleados, las compañías japonesas tienen una hucha para los malos tiempos y aprovechan las ganancias obtenidas para mantener los puestos de trabajo.

Claro que esta máxima se cumple en Japón, porque en España se acaba de despedir a los trabajadores de la factoría Nissan.

 


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