Este país


En el Senado, Vox ha vetado la aprobación de una declaración institucional contra el racismo que pretendía promover el apoyo al movimiento «Black Lives Matter» surgido tras la muerte del George Floyd.

A juicio de Vox, el documento busca «distraer a los españoles» y, «dada la situación por la que atraviesa España», la Cámara Alta «debería centrarse en los problemas nacionales» como contar los fallecimientos por coronavirus o «salvar al país del colapso económico».

La unanimidad de todos los partidos es requisito imprescindible para la aprobación de la declaración, así que los tres senadores de Vox, integrados en el grupo Mixto, han conseguido que no salga adelante. Para justificarse, la formación ha acusado a la izquierda de construir un relato «mediante una imagen que no es real: el racismo institucional en España» y le reprocha que esté «al servicio del globalismo», apoyando «el mismo movimiento que secundan las grandes multinacionales». De paso, y en el colmo del cinismo, Vox denuncia que en las manifestaciones antirracistas del domingo de Madrid y Barcelona «no se guardaron las medidas de distanciamiento sanitarias». Al parecer, en las concentraciones contra el Gobierno convocadas por el partido de Abascal el 23 de mayo, se cumplieron las normas a rajatabla: todo el mundo llevaba mascarilla y se mantenía a dos metros de distancia.

Todos los nacionalismos estimulan un sentimiento identitario que se encuentra en permanente peligro, y se genera el miedo ante la posible pérdida de sus señas culturales, políticas, religiosas o históricas. Este sentimiento anima a los que dicen «España para los españoles». El mito perverso de la identidad nacional llega al paroxismo con el argumento de una raza biológicamente superior. Ya conocemos las tragedias descomunales que esta teoría ha provocado a lo largo de la historia.

 


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