Don diablo

Mientras la gente corriente recurre al horóscopo, a la pitonisa Lola o pone su vida en manos del azaroso destino, los hay que consultan el futuro en fuentes oficiales. Es el caso Jorge Fernández-Díaz, ministro de Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy, que le consulta al pontífice emérito Benedicto XVI. Este, aunque perdiera la prerrogativa de ser infalible al renunciar a su cargo, es de suponer que sigue estrechamente vinculado con el Altísimo y está bien informado.

En 2015, Benedicto le reveló a Jorge que el diablo quiere destruir España. «El diablo sabe los servicios prestados por España a la Iglesia de Cristo, conoce la misión de España, la evangelización de América por España, el papel de España durante la contrarreforma, la persecución religiosa durante los años 30 del pasado siglo...». Por eso «el diablo ataca más a los mejores y por eso ataca especialmente a España y la quiere destruir"», fueron las palabras del expapa.

Hace tiempo que los españoles percibimos cierto tufillo a podrido en las cloacas del país y, mira por donde, a lo que huele es a azufre, a exhalaciones del Averno. El diablo nos tiene enfilados y de ahí la mala racha que llevamos, porque no levantamos cabeza, oiga.

Pero no preocuparse. Satanás no se saldrá con la suya. Benedicto le confirmó a Jorge que con humildad, oración y sufrimiento los españoles venceremos al maligno. Menudos somos los españoles, a humildes, orantes y sufridores no nos gana nadie. Diablos a nosotros.

La religiosidad de Fernández Díaz, miembro del Opus Dei, es proverbial y Dios se la premia como es debido. Hace unos años se le apareció en Las Vegas y le regaló a Marcelo, un ángel de la guarda que le ayuda a aparcar el coche.


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