Los teatros han cerrado, pero...


Los teatros han cerrado, pero el espectáculo continúa. Hace unos días veíamos una foto en blanco y negro de Pablo Casado mirándose en el espejo de un retrete con gesto abatido, la mirada triste, la camisa arremangada evidenciando el duro trabajo realizado, los puños crispados de impotencia.

Ahora es Isabel Díaz Ayuso quien aparece en la portada del diario El Mundo vestida de luto y con mirada lánguida, las manos cruzadas sobre el pecho como una virgen dolorosa con el corazón traspasado de dolor y el maquillaje realzando el gesto trágico. En páginas centrales aumenta el tono de tragedia, el dolor se reconcentra. 

Los dos iconos de la derecha parecen desbordados por la situación, agotados por el esfuerzo de salvar al país de la pandemia y de las izquierdas que lo gobiernan.

Todo parece tan impostado, tan improcedente, tan a destiempo que causa sonrojo. Quedarse en una oposición hecha de imágenes en vez de hechos dice mucho del PP. Son tiempos de arrimar el hombro, de colaborar, de construir una alternativa fiable. Lejos de esto, no se sabe qué pretende el Partido Popular.

La Comunidad de Madrid es el principal foco de la pandemia con cerca de 69.000 casos y más de 8.500 fallecimientos. El gobierno que preside Isabel Díaz Ayuso tiene competencias en Sanidad y también en la administración de las residencias de ancianos del territorio, en ellas casi seis mil ancianos han fallecido. Pese a estos datos, Pablo Casado considera que la gestión de la pandemia y las políticas puestas en marcha por Díaz Ayuso son un «ejemplo a seguir». Anteponer los criterios económicos a los de salud, dice Casado, «es lo que haríamos a nivel nacional».

Hasta la semana pasada, el PP era el único partido que no había presentado en el Congreso ninguna enmienda para mejorar el estado de alarma. Estaban ocupados en otros asuntos más importantes: hacerse fotos y colocar banderas a media asta.



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