Flores



Las flores nos gustan a todos, producen una respuesta inmediata de alegría verdadera. En el laboratorio de emociones de Jeannette Haviland-Jones ya descubrieron en 2005 el poder de las flores. Las flores no son algo esencial en nuestras vidas, pero nos conmueven, nos provocan sensaciones gratas asociadas al bienestar emocional.

Lewis Miller, un florista neoyorquino conocido por sus fantásticos arreglos de bodas y fiestas, colocó a mediados de abril en un contenedor de basura un centro floral junto al Hospital Monte Sinaí, en la 58th Street y la Décima Avenida. Formaba parte del proyecto «Flower Flash», una serie de arreglos florales con que este florista ha adornado diferentes espacios de la ciudad de Nueva York. Se trata de subir el ánimo y aliviar el estrés de la gente con belleza natural.

Todavía no se ha averiguado por qué las flores consiguen arrancarnos sentimientos positivos, puede que nuestro cerebro primitivo asocie flores con frutos, es decir: comida; puede que tenga que ver con su significado simbólico universal o con los estímulos sensoriales que activan… El caso es que las flores actúan como catalizadores de la felicidad humana.

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