Lo que nos faltaba


Cuando estábamos todos en la puerta de nuestra casa, preparados para salir en desbandada a la calle tras este largo encierro. Ahora, Raquel Blasco, médico internista, alerta de un posible nuevo riesgo respecto a la COVID-19.

Hasta ahora se conoce poco sobre las estrategias del virus para infectar o colapsar el sistema inmunológico humano. Pero aún se sabe menos sobre lo que puede ocurrir en los próximos días, en plena temporada de polinización y alergias.

El polen de algunas plantas provoca reacciones alérgicas en personas que pueden sufrir infecciones respiratorias y que, en algunos casos, podrían confundirse con manifestaciones del coronavirus. Hoy, preocupa el papel que puede tener el polen en la dispersión de la enfermedad y en el riesgo de que los casos de infectados aumenten.

Las pelusas blanquecinas o amarillentas de los chopos y de los plátanos de sombra crean una densa alfombra en el suelo y el polen puede ser un aliado del coronavirus. Las partículas de carga viral expulsadas por un individuo infectado, asintomático o no, caen al suelo por su propio peso. Estas partículas depositadas sobre el manto de pelusas podrían convertirse en el vehículo necesario para que la COVID-19 se desplace a grandes distancias por el aire, multiplicando la posibilidad de contagio. Todo dependerá de la menor o mayor fuerza del viento, que trasladaría de un lugar a otro las partículas infecciosas.

Ante estas circunstancias, usar mascarilla es una obligación, sobre todo para las personas asmáticas o que padezcan cualquier patología respiratoria. No hay estudios sobre los problemas que puede generar el polen asociado con el coronavirus, pero, por prudencia, conviene alejarse de las zonas de alta polinización, de las riberas de los ríos... Vayan con cuidado.

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