De guerra en guerra



El inicio del siglo XXI no presagiaba nada bueno. Nos estrenamos con el derrumbe las Torres Gemelas en 2001, que dio paso a una guerra contra el terrorismo islámico; cuando aún no habíamos salido de una llegó otra, el crack financiero de 2008, que nos dejó en la miseria; cuando aún no habíamos salido de la guerra contra la pobreza, apareció el coronavirus, que está causando una debacle inimaginable, y en esta guerra estamos ahora. Es como si al cambiar de siglo se nos hubiera cruzado un gato negro por delante, como si hubiésemos pasado por debajo de una escalera, se nos hubiera caído la sal o viviéramos de forma permanente en un martes y 13.

El siglo XX tampoco es que fuera una maravilla, pero sentó precedentes, porque también empezó chungo: una guerra mundial, a la que siguió otra; una revolución en Rusia; el Martes Negro, el 29 de octubre de 1929; la pérdida de las últimas colonias españolas, una república de resultados catastróficos; una guerra civil, y los posteriores cuarenta años de dictadura… No mejoró mucho la segunda mitad de siglo: la Guerra Fría, la pandemia del sida… Hubo momentos buenos, no los quiero obviar: murió Franco, llegó el destape, el amor libre, la movida, cayó el muro de Berlín; para variar, España iba bien…

Pero lo bueno dura poco, ya lo sabemos, y ahora nos ha caído la plaga del coronavirus, que nos amargará la existencia durante décadas. No lo hará el virus en sí, sino la estupidez humana. Tenemos unos líderes mundiales que no me atrevo a calificar porque me faltan palabras que definan su incapacidad y estrechura de miras. Es el triunfo de la *ineptocracia. Vamos no se sabe dónde y la naturaleza, en su infinita sabiduría, nos ha regalado el coronavirus para diezmar a nuestra especie y salvar al planeta, que tiene un aire más puro que nunca. Hasta los animales salvajes recuperan el espacio que les robamos los inhumanos. Según Schopenhauer, la naturaleza odia todo lo que no contribuye a su florecimiento. Quizás no nos aniquile, quizás su venganza sea más cruel y nos deje a unos cuantos con vida para que paguemos caros nuestros errores. Nos está bien merecido.

*Ineptocracia, término acuñado Jean D’Ormesson. La ineptocracia es el sistema de gobierno en el que los menos preparados para gobernar son elegidos por los menos preparados para producir y los más incapaces para triunfar, mientras que los más interesados y menos preparados para generar riqueza y procurarse su sustento son los grandes beneficiados del sistema, que los recompensa con bienes y servicios pagados con los impuestos confiscatorios e injustos que padecen y soportan los que producen.

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