Adivinando el futuro



La primavera lleva un mes trabajando para llenar de flores el paisaje desolado por el coronavirus. Desde que estamos encerrados en casa, los malos humos que envolvían como un aliento putrefacto el aire de nuestras ciudades se ha disipado, los animales recuperan el espacio vital que un día les robamos los humanos, los patitos caminan en fila tras mamá pata por las aceras vacías, los jabalíes circulan a sus anchas por las calles de los pueblos, y los ciervos, y algún oso curioso merodea por los contenedores de basura.

Cuando se nos permita salir de casa, según los más optimistas, encontraremos un mundo más amable, lleno de personas buenas, empáticas y solidarias. Según los realistas, como yo, nos podrán las ganas de recuperar el tiempo perdido, volveremos a lo de antes y lo más rápido posible.

De esto ya tenemos indicios. No todos están dispuestos a ser mejores personas. Los políticos siguen enzarzados en sus disputas de siempre. La oposición anota en una libreta negra cada error del Gobierno: la desorganización, la falta de previsión, la descoordinación, la compra de mascarillas defectuosas, el baile de cifras de contagios y muertes, la intención de silenciar las voces discrepantes… Se trata de reunir un arsenal con el que liquidar a los partidos en el poder y ganar las próximas elecciones.

Es evidente que Sánchez y los suyos hacen lo que pueden, teniendo en cuenta las circunstancias y con las comprensibles limitaciones. Pablo Casado solo tiene un objetivo: salvar a España de los comunistas, misión en la que tiene como aliado a Vox. Los confinados resistimos como podemos, bien pertrechados de papel higiénico, ahora nos da por hacer pan y emborracharnos con cerveza. No deja de haber gente que le pide a sus vecinos que no vuelvan a su domicilio, gente que no para de salir y entrar pasándose las normas por el forro, gente que atruena las calles con su música, dando por sentado que nos gustará escuchar sus pésimas versiones, gente que dedica el día a pasear al perro y deja sus cacas de recuerdo, gente que intenta estafar a los incautos…

En fin, cada cual se retrata en sus actos. Algunos aprenderán esta lección que nos ha regalado la vida. Otros retomarán la normalidad. No hace falta ser pitonisa para saber qué grupo será más numeroso.

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