Milagro del agua en vino



El miércoles 26 de febrero ocurría el «milagro». Fue en Settecani, una aldea situada al norte de Italia, entre Bolonia y Módena. Allí el agua del grifo se convirtió en vino, pero no en un vino cualquiera, sino en Lambrusco del bueno: Lambursco Grasparossa di Castelvetro.

No hay que atribuir el hecho a un regalo del dios Baco. Un fallo en la válvula del circuito de la lavado de la línea de embotellado de la empresa productora, provocó que el vino circulase por las tuberías de agua potable y apareciese al abrir el grifo en las casas más cercanas a la bodega.

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