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Ekaterina Didenko, una influencer rusa, celebraba hace unos días su 29 cumpleaños y preparó una fiesta por todo lo alto a la que invitó a 18 amigos. Todo iba fenomenal hasta que tuvieron la ocurrencia de echar treinta kilos de hielo seco a la piscina. La reacción química liberó dióxido de carbono y produjo una cantidad considerable de gas. El efecto de humo resultante era bonito, pero resultó letal para las tres personas que se metieron en la piscina y bastante desagradable para las cuatro personas que sufrieron graves quemaduras e intoxicación. Entre los fallecidos se encuentra el marido de Ekaterina.

Se ha abierto una investigación para determinar si existe responsabilidad penal y si se trata de muerte por negligencia.

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