La situación exige medidas



Por si alguien no se había dado cuenta todavía, el coronavirus nos está enseñando estos días la cara más cruel del capitalismo. Los miles de ERTE, la falta de medidas de seguridad en muchas empresas en las que se detectaron contagios; tener que recurrir al transporte público, porque la clase obrera no puede permitirse ir en coche particular; la obligatoriedad de acudir cada día a tu puesto de trabajo con el miedo a enfermar, a contagiar a tu familia o a que te despidan si no vas; «disfrutar» de unas vacaciones impuestas por la empresa; acogerse a una excedencia por que le conviene al jefe; cambiar turnos por fuerza; reducir la jornada a condición de recuperar horas más adelante; contratos que finalizan con un simple wasap; despidos colectivos con todo tipo de pretextos; no superar el periodo de prueba por no alcanzar unos objetivos que no aparecen especificados en el contrato laboral… son algunos ejemplos.

Y es que las condiciones precarias de gran parte del mercado laboral y las malas artes de algunas empresas provocan que muchas personas queden fuera incluso del expediente temporal, de la prestación aprobada por el Gobierno. La situación exige medidas urgentes y contundentes de protección a la clase trabajadora. 

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