Huir



Fugarse de la realidad y contemplar un atardecer sentada en el malecón. Si nos fugásemos de vez en cuando de nuestra vida, seríamos más felices, sin duda.

La sociedad nos aprisiona con exigencias, convenciones, críticas, expectativas, objetivos a cumplir, juicios… Y la gente sueña con fugarse, con tener un rato libre, con sentirse libre. Los hay que consiguen esa evasión soñada, dejan atrás el trabajo, el prestigio social, las apariencias, pero son pocos. La mayoría permanece encadenada por la hipoteca, las letras del coche, el crédito para las vacaciones, las redes sociales…

Huir es empezar a ser tú, no lo que se espera de ti. Huir es regresar a tu yo auténtico. Huir es conectar con tu esencia. Huir es alejarse de la masa de borregos embrutecidos y conformistas. Huir es dejar a tras a la multitud y sus absurdas normas para vivir con las tuyas. Huir es tener tiempo para descubrir quién eres y qué quieres. Huir es ser valiente, aunque parezca de cobardes. Huir es escapar de una sociedad sin alma. Huir es negarse a ser una pieza más del engranaje social.

Huir, aunque solo sea con la imaginación. Huir para seguir viva.

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