El discurso del rey


No he visto el mensaje del rey. No me interesa lo que pueda decir. Para mí carece de legitimidad después de destaparse el penúltimo escándalo de la Corona española. Se ha intentado preservar indemne la figura del Felipe VI, pero la sombra de su padre, el rey emérito, es demasiado alargada.

Me parece rastrero que, aprovechando que España permanece en vilo por la expansión del coronavirus, se nos haya colado la noticia de que el jefe del Estado renunciaba a la herencia de su padre tras hacerse público el escándalo por haber recibido pagos multimillonarios de la monarquía Saudí. La noticia la emitía la Casa Real un domingo por la noche. Con nocturnidad y alevosía.

No hemos sabido nada de Felipe VI durante estos días de debacle. Ni una palabra de apoyo a su pueblo, ni de consuelo a los afectados y sus familias. Silencio y una renuncia de dudosa validez, porque en España no se puede renunciar a una herencia si el testador está vivo. Así que ni como gesto de buena voluntad puede agradecérsele el detalle de renunciar a la millonaria fortuna de su padre. Presuntamente, todo presuntamente, claro, el monarca sabía desde hace un año que era beneficiario de una fundación offshore en la que Arabia Saudí había ingresado 100 millones de dólares en comisiones por intermediación en las adjudicaciones del AVE a La Meca.

En Suiza se ha iniciado una investigación para detectar movimientos de dinero en distintas cuentas de entidades de su país, con objeto de averiguar la posible existencia de un delito de blanqueo de capitales. Los delitos que se investigan son los de corrupción en transacciones internacionales y blanqueo de capitales.

Aquí aún hay quien considera a Juan Carlos I un tipo campechano y que salvó a la patria el 23-F. Aún hay quien alaba el gesto que ha tenido Felipe VI al retirarle la asignación a su padre y su honradez, pues no sabía nada sobre su designación como beneficiario de una fundación que administraba fondos opacos. Aquí, siguiendo el criterio de los letrados de la Cámara, la Mesa del Congreso ha rechazado las peticiones de comisiones de investigación relativas a don Juan Carlos I. ¿Hasta cuándo?

Comentarios