Coronavirus, coronavirus, coronavirus



Supongo que nos pasa a todos. Una cosa es quedarte en casa por voluntad propia, porque te gusta la vida hogareña, porque no te apetece salir, por lo que sea, y otra muy distinta haber de quedarte por obligación. La obligatoriedad lo cambia todo.

Yo suelo parar poco por casa y ahora se me hace raro disponer de tiempo para emplearlo a mi antojo. Antes leía las cabeceras de un puñado de periódicos de distintas ideologías para contrastar pareceres. Ahora leo coronavirus, coronavirus y coronavirus en cada diario. Y lo que es peor, en todas las secciones: política, salud, economía, deporte, sociedad, cultura, opinión… Escucho la radio y ocurre otro tanto. Lo mismo vale para la tele.

Dicen que esta semana será de aúpa, que aumentarán los contagios, los muertos, el caos.

Cuando acabe el apocalipsis vírico y entremos en otra fase, seguiremos con el tema del coronavirus. No existen antecedentes. Nunca se había producido una pandemia tan masiva y global. Nunca había estado en cuarentena tanta gente y a un tiempo. El confinamiento, la sobreinformación, los bulos, el miedo, los muertos, la ansiedad, los problemas económicos… Todo nos dejará huella. Me temo que tenemos coronavirus para rato.


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