Eutanasia



Por tercera vez llega al Parlamento español la proposición de ley para despenalizar la eutanasia y reconocer el derecho a poner fin a la propia vida. Se pretende aprobar el final de un paciente con una enfermedad terminal e incurable, entendido como un acto voluntario y consensuado. Un equipo médico le suministrará los fármacos para evitar el sufrimiento.

¡Ojo! Eutanasia no es lo mismo que suicidio asistido. Donde el médico receta el medicamento que debe tomarse el paciente para acabar con su vida, ayudado por un profesional sanitario o por cualquier persona, sin que este acto tengan consecuencias penales. La eutanasia tampoco son cuidados paliativos, que evitan el sufrimiento mientras llega el deceso.

Pues José Ignacio Echániz, portavoz adjunto del PP y exconsejero de Sanidad de los gobiernos autónomos de Madrid y Castilla La Mancha, aseguraba ayer en el Congreso, que tras esta Ley para la Despenalización de la Eutanasia hay una forma encubierta de que el Estado se ahorre los cuidados de los pacientes: «Cada vez que una persona fallece o es empujada al fallecimiento por la vía de la eutanasia, el Estado está ahorrando muchísimo».

En 2012, Echániz afirmó que no habría recortes en Sanidad, pero sí se ajustarían algunos gastos que se consideraban improductivos e innecesarios en un contexto de crisis económica. En 2013, defendió el cierre de urgencias nocturnas en su comunidad para ahorrar cada céntimo de euro. Y ahora sale con que para el PSOE, la eutanasia «es una política de recortes».

Para el PP «en la sociedad española no hay una demanda» de eutanasia. Echániz olvida que la regulación de la eutanasia para enfermos incurables cuenta con un amplio apoyo de la ciudadanía en España, como indican varias encuestas realizadas. «En la Unión Europea únicamente tres países que forman parte del Benelux han adoptado una ley de esta naturaleza y están muy arrepentidos», remarcaba Echániz, que no se ha planteado por qué si Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo están tan arrepentidos de haber legalizado la eutanasia no anulan la ley que la aprobó.

Si el PP se opone a la eutanasia y apuesta por los cuidados paliativos, que recuerde el último caso mediático, el del hombre imputado por ayudar a morir a su mujer, enferma de esclerosis múltiple, y que llevaba ¡diez años! solicitando una residencia. Aquí está la vergüenza.

La relación con la muerte depende de cada persona, de su forma de pensar, de sus miedos y experiencias cercanas previas. Los conflictos éticos respecto a la eutanasia no van a dejar de existir.

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