A quien quiera entender



Eres hábil, lo reconozco. No sé si se trata de un don natural o si, a fuerza de practicar, has logrado un dominio que me admira para retorcer la realidad. Tus palabras son balidos, pues es el lenguaje que entiende el rebaño al que te diriges. Así domas voluntades. Así confundes intelectos. Así conduces al hato hacia el borde del precipicio y lo mantienes en vilo, sopesando si procede despeñarlo o hacerlo recular sumiso.

Eres un listillo, un trampantojo, un ser patético, humo. Piensas que repitiendo mucho tu mentira, se convertirá en verdad. O que es posible manipular la verdad hasta conseguir que se ajuste a tus necesidades.

Siempre habrá corderos que te crean, ciegos que se nieguen a ver. Pero yo no soy oveja. Y hay más como yo. Nosotros somos el espejo que refleja la verdad que tú niegas.

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