Vivir en las nubes



Vivir en las nubes tiene un precio, y no es barato precisamente. Algunos han pagado hasta 6 millones de dólares. El Burj Khalifa, de 828 metros de altura, es la estructura más alta por ahora. También es la torre con más pisos: 163; con los ascensores más rápidos: 36 km/h, con los mejores observatorios, con la piscina y el restaurante más altos… El proyecto arquitectónico de Adrian Smith, contó con un presupuesto estimado de más de 4 000 millones de dólares y se inauguró en 2010 para hacerles sombra a las obras más emblemáticas: triplica la altura de la torre Eiffel, duplica la del Empire State Building y tiene una caída 15 veces mayor que las cataratas del Niágara.

El Burj Khalifa está anclado en el cielo, por eso cuenta con estrellas como inquilinos: los Beckham, Giorgio Armani, Brad Pitt, Angelina Jolie, Madonna, ShilpaSet… y magnates a los que les sobra la pasta, como B. R. Shetty, que compró la planta 100 para su familia y la 140 para sus oficinas.

Quienes no pueden ni soñar con adquirir un apartamento en la torre, a partir de 1 318 dólares la noche podrían alojarse en el hotel Armani y disfrutar de las vistas y del lujo por unos días. Y para los que no puedan comprar ni pagarse una noche de hotel, queda el recurso de acceder a los observatorios de las plantas 122, 123, 124 y 148 y hacerse un selfie con Dubái de fondo.

Como datos curiosos cabe señalar que el trasiego de visitantes y residentes genera un gasto de un millón de litros de agua al día. El edificio cuenta con más de 20 000 ventanas, en su limpieza se invierten tres meses. Tom Cruise escalaba el rascacielos en la película Misión imposible: protocolo fantasma. La temperatura en la cúspide del Burj Khalifa es 15 grados menor que en la planta baja.

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