Viejos



La tasa de paro juvenil en España ronda el 33 % y los sueldos de los menores de 35 años no llegan a los 20.000 euros anuales, según la última Encuesta de Estructura Salarial del INE. A esto se suma el precio del alquiler: unos 11 euros el metro cuadrado de media, que en Madrid y Cataluña supera los 14 euros.

Esta realidad provoca que, en muchos casos, los jóvenes a penas lleguen a pasar el mes sin apuros y que descarten la ida de formar una familia. España es el país industrializado con menor tasa de fecundidad y mayor nivel de precariedad. 

Save the Children achaca la escasa natalidad a la precariedad laboral y a los costes de la vivienda y de crianza. La ONG apunta que el coste mínimo para mantener a una criatura en condiciones dignas oscila entre los 480 y 590 euros al mes, una cifra que asciende hasta los casi 600 si se habla de adolescentes de entre 13 y 17 años. Con un salario mínimo de 900 euros, tener hijos es un lujo al alcance de unos pocos privilegiados.

Ya van cuatro años consecutivos con un saldo vegetativo negativo: hay más muertes que nacimientos. Así que el envejecimiento de la población española también incide en la reducción de la tasa de natalidad. Es decir, estamos ante un círculo vicioso. Porque, si quienes están en edad de ser padres y madres ahora, no tienen hijos que trabajen dentro de 30 años, el panorama será caótico.

Los políticos no saben cómo cambiar la demografía, ni legislar convenientemente sobre la familia, la pareja, el trabajo, la sexualidad, el asilo, el aborto, los derechos sociales, las pensiones y las migraciones. En unos pocos años, España será el segundo país del mundo con más ancianos. Ancianos enfermos, con problemas de dependencia, soledad, pobreza y con escaso apoyo social. Las luces rojas ya se han encendido, pero todavía no las vemos.

Comentarios