El café en peligro


Otro motivo para detener el cambio climático. A quienes nos gusta el café, el calentamiento global puede dejarnos sin este placer cotidiano. La subida de las temperaturas amenaza a la planta del café, y las enfermedades y las plagas reducen cada vez las cosechas y las hace de peor calidad. La mayor amenaza es la roya del café, una enfermedad que puede paralizar, e incluso eliminar, la producción. Lleva afectando a los cultivos desde hace más de un siglo y se caracteriza porque cuando la planta se infecta, sus hojas producen un polvo fino y marrón parecido al óxido de hierro. La enfermedad, provocada por el hongo Hemileia vastatrix, también quita el color verde brillante de las hojas y las deja de un amarillo parduzco. Al final, la planta pierde todas sus hojas y deja de dar grano.

Los productores de arábica, una de las variedades de café más vendidas del mundo, están recurriendo a otros cultivos, como la caña de azúcar. Se ven forzados a cultivar la delicada planta de café en tierras cada vez más altas y frías, pues el aumento de la temperatura provoca que grandes extensiones de tierra ya no sean adecuadas para el cultivo. El problema es tan grave que los expertos temen que más de la mitad de la tierra que se utiliza en la actualidad para cultivar café sea inadecuada para este propósito en 2050.

La consecuencia será que la calidad del café disminuirá a medida que los agricultores recurran a nuevas variedades y merme la producción, lo que generará unos precios desorbitados.



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