La tumba se abre



Olvídense de la crisis económica, de la crisis de gobierno, de la crisis humanitaria de los migrantes… La madre de todas las crisis viene ahora, cuando se ha descubierto que el mayor almacén de residuos nucleares del mundo se está resquebrajando. ¿Y saben qué significa esto? Que unos 85.000 metros cúbicos de desechos radioactivos pueden liberarse al mar.

En los años sesenta del siglo pasado, Estados Unidos decidió convertir las Islas Marshall en un campo de pruebas para sus cabezas nucleares y se lanzaron 67 de ellas para comprobar su potencial. En 1979 se construyó en la isla Runit un gigantesco ataúd para guardar la basura radioactiva. Una cápsula fabricada con 358 paneles de hormigón de 45 centímetros de grosor, que fue sellada por soldados estadounidenses en 1980. Ahora se están produciendo fugas ya que la estructura se ha resquebrajado.

Como consecuencia del cambio climático y de la subida de las temperaturas, está ascendiendo el nivel del mar, y el agua erosiona la superficie de la «tumba». Un estudio publicado en PNAS asegura que el archipiélago tiene hoy unos niveles de plutonio 239 y 240 entre 10 y 1.000 veces más altos que los detectados en Fukushima, y unas 10 veces más que los Chernóbil. Esto equivale a que la zona no pueda albergar ningún tipo de vida en 24.000 años.

Pero eso no es lo más grave, el cambio climático incrementa el peligro. Así que, como casi siempre, lo peor está por venir.

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