España zona catastrófica



La burbuja nos estalló en plena jeta y nos dejó noqueados. Vivíamos tiempos idílicos en jaujaespaña, pero hubo que rescatar a la banca y el precio eran millones de euros y nuestra sangre, la del español mediopelo, endeudado hasta las trancas, con su hipoteca, su coche  financiado, sus vacaciones a crédito... Despertamos del sueño y la realidad era aterradora: empresas quebradas, miles de empleos perdidos, cajas de ahorro en bancarrota, corrupción política, la prima de riesgo en la estratosfera, gente comiendo en el contenedor de basura… Los españoles perdimos la confianza y caímos en la desesperación. La economía no era fuerte, los políticos no eran de fiar, nos convertimos en PIGS, todo se volvió humo, humo nigérrimo.

Hemos pasado unos años amargos y dramáticos. España sigue en crisis y los españoles estamos hartos con tanto recochineo por parte de los políticos. Salimos de una dictadura, costó recuperar el derecho al voto, y ahora que lo tenemos, pensamos ¿para qué? En caso de repetición electoral, ¿habrá alguien que todavía conserve las ganas de votar? ¿Hay alguien dispuesto a que le tomen el pelo, otra vez? Tres elecciones en un año es demasiado, incluso para los más demócratas. Por no hablar del dineral, del pastizal que nos cuesta cada consulta: encuestas, papeletas, urnas, colegios electorales, recuentos… ¿Estamos preparados para soportar otra campaña? El enésimo cruce de acusaciones, de promesas que no se cumplirán, de paripé nauseabundo…

¿Qué hacen los equipos negociadores?  Excusarse del fracaso en lugar de evitarlo. El día 23 será decisivo. Sabremos si suman, si restan o si continúa este culebrón, porque me temo que unas nuevas elecciones no van a resolver nada.

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