Secuelas de la precariedad


El caso del camarero que ha perdido la custodia compartida de sus dos hijos porque trabaja demasiado y no tiene tiempo para ocuparse de ellos como es debido, pone de manifiesto una cruda realidad: la precariedad laboral que afecta a un sector que engloba en España a 1,8 millones de trabajadores, casi el 10 % del total de afiliados a la Seguridad Social. Y eso sin tener en cuenta a los que trabajan sin contrato, que son legión.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz manifiesta que el único motivo para revocar la custodia compartida de sus hijos a este padre es su profesión. Él asegura que «acomodará su trabajo para hacerse cargo de sus hijos», pero la sala, que no duda de su «idoneidad» para cuidar de los menores y aprecia que «la intención es buena», concluye que «al trabajar como camarero su jornada laboral puede hacer difícil el cumplimiento de sus deberes parentales diarios».

En sus alegaciones, el padre aduce que trabaja solo a tiempo parcial. Y este es justamente uno los puntos más conflictivos de la sentencia: ¿Cómo es posible que, con una jornada a tiempo parcial, el padre no disponga de tiempo para cuidar a sus hijos? En el sector de la hostelería, la contratación a tiempo parcial esconde, en la mayoría de los casos, jornadas completas y no retribuidas. 

El sindicato CCOO denuncia esta prolongación no retribuida de la jornada laboral por la que los empresarios se ahorran, según sus estimaciones, 11.500 millones de euros al año. La hostelería es una de las actividades donde más horas se trabajan por encima de la jornada pactada y donde hay más trabajadores afectados que realizan una media de 13,6 horas extraordinarias semanales por las que no cobran ni un céntimo. Estas jornadas se intensifican durante las temporadas altas de turismo, en las que se trabaja sin descanso, en condiciones indignas.

Desde el pasado mes de mayo es obligatorio para las empresas el registro de jornada. Se intenta así luchar contra la precariedad laboral, controlar el horario de los trabajadores y evitar las horas extra no pagadas ni cotizadas a la Seguridad Social. Pero el Ministerio de Trabajo ha dado una moratoria para poder negociar y, de momento, la Inspección no multa a los establecimientos que incumplen la norma.

A los contratos basura hay que sumar los salarios de miseria que se cobran en este sector: unos 14.540,14 euros anuales, sin contar los pagos en negro tan extendidos. 

El padre también añade en sus alegaciones que cuenta con el apoyo de su familia para el cuidado de los niños. La Audiencia reconoce que la custodia compartida «no está prevista solo para progenitores desocupados o empleados con horarios flexibles» y ahora que es habitual que ambos padres trabajen a tiempo completo «la ayuda familiar y externa está a la orden del día», pero nunca puede sustituir al progenitor.

La incompatibilidad de la actividad laboral con el régimen de custodia compartida no es exclusiva de los camareros. Distribuidores autónomos o bomberos han visto denegada la custodia compartida por tener un horario difícilmente compatible para su correcto ejercicio.


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