Hartos, más que hartos, requetehartos



Durante las boqueadas agónicas de Rajoy como presidente de Gobierno, en ese dejar que la vida pasara, padecimos un año de desgobierno hasta que la sentencia de la Gurtel cayó sobre el PP y la moción de censura de Sánchez dio inicio a una nueva etapa. Durante esos meses, la calle, la gente, estaba más que harta: ¿Qué demonios hacen los políticos? ¿Han olvidado que existimos?  

La ilusión nos duró bien poco. Votamos cuatro veces en 28 días, para que luego digan, y la mediocridad y el egoísmo de nuestros políticos vuelve a ser palpable. Todos los partidos, aquí no se salva nadie, están más ocupados y preocupados por repartirse las poltronas que por lo que le ocurre a la ciudadanía.

Estamos requetehartos, quemados, desesperados… La nueva amenaza de repetir elecciones llena de rabia a muchos. Asistimos a espectáculos esperpénticos y patéticos. Vemos cómo un partido minoritario y con un ideario más ancestral que el bisonte de Altamira, promueve episodios bochornosos en Madrid y en Murcia. Quien ha ganado las elecciones, prefiere que se repitan antes que llegar a acuerdos razonables con otras fuerzas. Nadie mueve un dedo para avanzar y progresar. La codicia política es ya una enfermedad endémica.

Sánchez tensa la cuerda para pactar en el último segundo con Unidas Podemos. Esta demora deliberada le favorece, porque, entre tanto, PP, Cs y Vox se arrancan los ojos entre ellos. Pero pasarán casi tres meses entre las elecciones y la dichosa investidura y sigue sin hacerse nada por el pueblo. Todos acusan a todos de la situación de caos que sufrimos, cómo se nota que ellos no cobran por ser productivos, que a ellos no les despiden por ineficaces, que ellos no tienen necesidades ni han de hacer juegos malabares con el sueldo para llegar a fin de mes.

Comentarios

elzo ha dicho que…
Toda la razón María. La situación es ya insostenible. La demora en formar gobierno es injustificable.