Equipo rojo


El pasado 14 de julio, Franky Zapata, excampeón de carreras de motos acuáticas, sobrevoló los Campos Elíseos de París a bordo de un flyboard de propulsión a chorro en los actos de celebración del día de la Bastilla. Dos días ‎antes, el presidente Macron asistió a la ‎botadura de un submarino nuclear de guerra, el Suffren, primer integrante del programa «Barracuda», por el que se han pagado más de 9 000 millones. El Suffren va armado con misiles crucero de largo alcance, que pueden llevar cargas nucleares, y está dotado, además, con un ‎minisubmarino destinado a operaciones de las fuerzas especiales.

Mientras, el desarme nuclear sigue siendo papel mojado, la proliferación de armas nucleares va en aumento. El presidente Macron anunció que Francia creará en septiembre un «mando militar del espacio», se intensifica pues la militarización estratégica del espacio, ya que los principales sistemas de armas, también el armamento nuclear, dependen de los sistemas espaciales.

Por su parte, Estados Unidos ha constituido la US Space Force, fuerza a cargo de operaciones militares en el espacio, dirigida, principalmente, contra Rusia y China. Todos los encuentros que Naciones Unidas promovió en marzo para impedir la carrera armamentista en el espacio fracasaron debido a la oposición de Estados Unidos, que rechaza la negociación del tratado presentado por China y Rusia, que prohibiría el despliegue de armas en el espacio e impondría unos límites legales al uso del espacio con fines militares. Mientras contemplábamos asombrados las piruetas del «hombre volador» se ponía en marcha un proyecto que colocará armas nucleares en órbita alrededor de la Tierra. Sí, sobre nuestras cabezas. 

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