Burricie


El testimonio de Yazmin Juárez espeluzna al mundo. Esta madre guatemalteca habla del drama que sufren miles de familias que, tras un complicado viaje hacia Estados Unidos buscando una vida mejor, se dieron de bruces con una situación inhumana.

Juárez narró en el Congreso, ante el subcomité de Derechos y Libertades Civiles, la muerte de su hija Mariee en un centro de detención de inmigrantes, ocurrió en mayo de 2018, la pequeña aún no había cumplido los dos años. Madre e hija fueron recluidas en Dilley, Texas. Una semana después, Mariee enfermó: tenía fiebre elevada, diarrea, vómitos y perdió mucho peso. En dos ocasiones le negaron la atención médica a la niña.

Yazmin Juárez explicó el miedo que se siente estando encerrado en una jaula, pasando hambre, frío, durmiendo en el suelo, y sin higiene adecuada para un niño. Esta denuncia eleva la presión sobre el Gobierno de Donald Trump, que admite, por fin, la crisis humanitaria que han creado sus medidas antimigratorias en la frontera con México. En los últimos meses, ya han muerto seis niños.

The New York Times, la CNN y El Paso Times también han denunciado el hambre, el terror y las enfermedades que se sufren en los centros de detención para familias. En sus reportajes aportan pruebas de brotes de piojos, herpes o varicela entre los cientos de menores que malviven en celdas muy estrechas y con un ambiente cargado, maloliente e insano. La Patrulla Fronteriza reconoce que no hay colchones suficientes, ni comida, ni elementos de higiene. La situación se les ha ido de las manos y procede tomar mediadas cuanto antes.

Hoy los medios estadounidenses informaban de que el Gobierno iniciará el domingo redadas masivas en al menos diez ciudades del país para capturar a inmigrantes indocumentados y sus familiares. A mediados de junio, Trump escribió en Twitter que el ICE iniciaría un proceso para deportar a "millones" de indocumentados.

La burricie tiene estas consecuencias.



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