Así que era eso



Ocho años han pasado ya desde del inicio de la guerra en Siria, un vergonzoso conflicto que parece no tener fin. Decenas de miles de personas desplazadas y una violencia sin sentido que empeora su situación. Si por algo se caracteriza la guerra en Siria es por las continuas infracciones del derecho internacional humanitario: misiles arrojados contra personas civiles, ataques a servicios civiles como los de ambulancia, abastecimiento de agua y mercados, personas que desconocen la suerte de sus familiares desaparecidos o detenidos. Sufrimiento exacerbado con una crueldad injustificada e innecesaria cuando no se permite que los equipos humanitarios realicen su labor.

Los Convenios de Ginebra o se desconocen o se ignoran. Miles de niños y niñas viven en los campamentos de refugiados sin sus padres, solos. En los campos se duerme a la intemperie, expuestos a las inclemencias, protegidos por unas mantas colgadas de las vallas. El  acceso a las letrinas y a las instalaciones sanitarias es insuficiente. El reparto de agua potable tampoco sacia la sed ni cubre las necesidades de una población que aumenta a diario. La gente no puede ganarse la vida porque no hay empleos a los que acudir, las tiendas han cerrado…

Nos dijeron que el origen de la guerra era la corrupción política, la pobreza de la población y la vulneración de los derechos humanos. En definitiva, se pedía un país más igualitario y democrático.  Lo que empezó como una rebelión civil y popular, se ha convertido en un conflicto armado que desangra al país. 

La internacionalización boicotea las esperanzas de paz. La Federación de Rusia por un lado, la Unión Europea y Estados Unidos por otro… La guerra de Siria se ha descontrolado más allá de sus fronteras. Irán es la potencia emergente y puede que se enfrente con Arabia y también con Israel. Estados Unidos ha autorizado a sus mercenarios kurdos en el norte de Siria para que exploten el petróleo de las ‎zonas que controlan y venderlo a Israel. En ese caso, Estados Unidos estaría violando la Convención de Ginebra que prohíbe a una potencia ocupante el saqueo de los recursos del país que ocupa.‎ Pero es que Siria tiene reservas de hidrocarburos que se extienden por todo el subsuelo del país, y el ‎‎90 % de los pozos de petróleo se encuentran, curiosamente, en la zona ocupada‎ ilegalmente por fuerzas de Estados Unidos y Francia. Así las cosas, habrá guerra para largo.

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