Los esclavos del siglo XXI


La Consellería de Política Social, en colaboración con la Asociación Empresarial de Galicia, ha tenido una ocurrencia genial: que se trabaje como voluntario en el festival O Son Do Camiño a cambio de una entrada.

Los voluntarios harán un turno de hasta tres horas al día, en un horario comprendido entre las 16:00 y la 01:00. Informarán a los asistentes, facilitarán el movimiento de las personas en el festival y realizarán actividades de concienciación ambiental.

Las personas que aspiren a este trabajo deben tener entre 18 y 30 años. Las 36 seleccionadas, habrán de aprobar un curso de voluntariado y pagarse el alojamiento y el transporte.

La Dirección General de Juventud, Participación y Voluntariado, presenta las bondades de la iniciativa: «Promover entre los jóvenes el conocimiento de la acción voluntaria» e «Involucrar a los jóvenes con actividades voluntarias en un área relajada y divertida», entre otras.

Las palabras trabajo y voluntariado no maridan bien. Según la RAE, trabajo es una «ocupación retribuida». El voluntariado implica realizar una labor de forma altruista. ¿Cuántos puestos de trabajo se pierden con este voluntariado? 36.

Esta práctica no es un caso raro. Para la gala de los Premios Goya, la Academia también buscó becarios sin sueldo ni alojamiento y la UEFA contrató a 200 bailarines voluntarios para la final de la Champions.

Así está el panorama laboral, pero la responsabilidad de que exista este tipo de explotación recae en quien la acepta. Si todo el mundo se niega a ser esclavizado, la esclavitud acabará.



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