La última llamada


En ocasiones, perdemos a alguien y no hemos tenido la ocasión de decirle… En Japón existe una cabina para mantener la última conversación, esa que se quedó pendiente.

Esta cabina la construyó Itaru Sasaki en su jardín. En ella colocó un teléfono negro analógico y una pequeña libreta y lo nombró kaze no denwa, que significa: teléfono de viento. Al principio, el teléfono lo utilizaba Itaru para comunicarse con su primo, pero tras el terremoto y el tsunami que devastó a Japón en 2011, miles de personas perdieron a sus seres queridos, fue entonces cuando Itaru decidió hacer público su teléfono para que, quien lo necesitase, pudiera establecer comunicación con sus muertos.  

Este teléfono se ha convertido es un éxito en un país donde la expresión de algunas emociones se considera una muestra de ingratitud.


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