Cuestión de fe


En el PP están convencidos, o al menos así lo manifiestan, de que remontarán la mala racha en los próximos comicios. «El PP es un partido municipalista», aseguran. Creen haber tocado fondo y que la situación solo puede mejorar.

Los virajes a derecha e izquierda de Pablo Casado han dejado al partido no se sabe dónde y en Andalucía, su presidente, Juan Manuel Moreno, debe hacer equilibrios en la cuerda floja con Vox y Ciudadanos atándolo de pies y manos. Moreno alega ahora que son partidos diferentes y por eso es normal que haya roces entre ellos, pero su gobierno depende de ambos aliados y están condenados a entenderse.

El PP andaluz tiene pocas razones para colgarse medallas. El resultado electoral del 28A en Andalucía no ha sido mucho mejor que en el resto de España. Y si algo contenta a los populares es haber desbancado al PSOE después de haber estado intentándolo durante 37 años.

Para las próximas elecciones, Casado califica de «extrema derecha» a Vox, a Ciudadanos lo denomina «el partido de tránsfugas» y asegura que el único partido de «centro derecha» es el PP.

Moreno pedía «fe» el viernes pasado en la Junta Directiva del PP andaluz. Les hará falta. Y algún milagro que otro, tampoco les vendría mal.



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