No entiendo nada



Llevamos meses leyendo y escuchando que el proceso secesionista catalán fue un golpe de Estado. Aunque también hay bastantes analistas, politólogos y juristas que aseguran que no puede hablarse de golpe de Estado cuando no ha habido armas de por medio. El juicio contra el Procés va precisamente de eso, de dirimir si los dirigentes políticos y sociales del independentismo cometieron rebelión y sedición, entre otros delitos.

Hace poco hemos conocido la existencia de una denominada “policía patriótica” que ha quedado al descubierto gracias a las revelaciones del comisario Villarejo. Según estas informaciones, el Gobierno del PP presidido por Mariano Rajoy, con Jorge Fernández Díaz y Juan Ignacio Zoido en el Ministerio de Interior, y secundados por la dirección general de la Policía, montaron una trama de policía política e ilegal, que tenía como misión principal limpiar la imagen del PP y fabricar y difundir información falsa para utilizarla desacreditando a sus adversarios políticos.

El asunto está en el juzgado y bajo secreto el sumario. Sin embargo, los indicios parecen acreditar fehacientemente que los cuerpos y fuerzas de seguridad estuvieron al servicio de los intereses del partido en el Gobierno. Estos informes policiales falsos contra políticos de la oposición e incluso del PP, contra el rey emérito, periodistas, banqueros y empresarios, se han difundido por ciertos medios de comunicación.

No soy experta en la materia, pero, en mi opinión, esto es otro golpe de Estado, sin tanques ni violencia física, pero con la clara intención de desestabilizar la democracia en un Estado de derecho.

Los partidos están tratando con pinzas este asunto y todo lo que los ciudadanos sabemos al respecto es por boca el ministro Marlaska, que asegura que las llamadas cloacas de Interior ya no existen. Pues nada, todo el mundo tranquilo.

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