Humanidades


Las humanidades no son las disciplinas del espíritu, esas que solemos llamar «de letras». Son el arte, la literatura, el pensamiento, la cultura…, en definitiva, todo aquello que nos convierte en seres humanos comprometidos y activos.

La educación es un asunto clave y pienso que los poderes económicos así lo entienden. Percibo un objetivo global destinado a colocar la educación al servicio de un proyecto alarmante: crear individuos dóciles, adaptables, desorientados y temerosos. La educación debería ser una cuestión política, no ideológica. La política construye los modelos de vida que tendremos mañana.

No se trata solo de reclamar la presencia de la filosofía o de las humanidades en los planes de estudios, sino de analizar qué clase de valores se inculcan desde la escuela hasta la universidad.

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