Casado, qué te ha pasado


Amanece tras la marabunta electoral. Pablo Casado aún debe estar noqueado por los resultados. Ha tenido que ser su segundo, Teodoro García Egea, quien haya dado la cara para decir que bueno, que sí, que no es el resultado que se esperaba, pero que el líder de la oposición es Pablo Casado. Al final, no se sabe si lo repetía como indirecta a Ciudadanos o porque necesitaba creérselo. Para acabar de adornar su discurso, García Egea ha manifestado que «el PP siempre ha representado al centro político, al centro de España, a los que creemos en la libertad». Y lo ha dicho sin despeinarse.

García Egea ha seguido autoconvenciéndose: «Pedro Sánchez tenía 84 diputados y era un gran desastre y ahora es un gran líder», así que tal vez Pablo Casado acabe convirtiéndose en un líder, con el tiempo, a largo plazo.

El domingo el PP perdía más de la mitad de sus diputados y más de tres millones y medio de votos. Se puede calificar la situación con muchos eufemismos, pero una palabra las sintetiza todas: debacle. Sin matices.

No funcionó su estrategia, ni hacerse amigo íntimo de Vox, ni virar a la derecha, ni amenazar con el coco Sánchez, ni renovar las listas, ni los nuevos fichajes estrella, ni querer formar un eje tripartito de centroderecha. Pero pese a los desastrosos resultados, Casado se siente legitimado para seguir, más aún tras el ejemplo de resurrección de Pedro Sánchez.

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