La competitividad destruye



Decir que alguien es “competitivo” es elogiarle, pues en nuestra sociedad consideramos que ser bueno en algo consiste en ser mejor que los demás. En algunos ámbitos, como el de la empresa, esto puede ser así, pero ¿es bueno fomentar la competitividad entre compañeros que comparten un objetivo común?

Tendemos a considerar a los que trabajan por las mismas metas como oponentes y, aunque no sea así, la competitividad nos induce a sabotear sus logros, incluso en detrimento de nuestros propios resultados. Damos por sentado que debemos quedar por delante de todos y nada nos detiene en el afán por conseguirlo.

Cuando trabajamos con otros colegas que comparten los mismos objetivos, no existe ningún motivo para ser competitivos, además consumimos nuestra energía en superar al adversario, en vez de intentar hacer lo mejor posible nuestro cometido.

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