Bienvenidos al país del despiporre

Según datos que maneja el British Journal of Psychiatry, entre 2008 y 2010, en Estados Unidos y Europa, unas 10 000 personas se quitaron la vida, el motivo fue la situación generada por la crisis financiera. Altos ejecutivos bancarios pusieron fin a sus días, incapaces de afrontar quiebras, estafas, despidos, presión laboral… Gabriel Magee, ejecutivo de JP Morgan, saltó desde lo más alto de la sede de la entidad en Londres. John Cliff Baxter, ex directivo de Enron, se pegó un tiro en la cabeza dentro de su Mercedes. En el asiento del copiloto dejó una nota: «Siento mucho lo ocurrido. Simplemente no puedo continuar». Mark Madoff se colgó de una tubería con el collar de su perro.

Los chorizos de otros países se suicidan. Tienen una conciencia peculiar, pero tienen conciencia. Los chorizos españoles carecen de dignidad personal, saben que sus problemillas con la Justicia se solventan con rapidez. Unos pocos años en la cárcel, a cuerpo de rey, y cuando salen, a disfrutar de la pasta oculta en algún paraíso fiscal.

Como muestra, un botón llamado Francisco Granados, ex secretario general del PP de Madrid, miembro de los Gobiernos de Esperanza Aguirre. La Fiscalía Anticorrupción, en un informe de 11 de mayo incorporado al sumario del caso Púnica, le coloca como cabecilla de una trama dispuesta a hacerse con «el botín del reparto ilícito de suelo público y la adjudicación amañada de obra civil a cambio del pago de dádivas concertadas». La cuantía se estima en unos 3 000 millones de euros. El ministerio público manifiesta contar con «evidencias documentales».

¿Está deprimido o preocupado Paco Granados por su situación legal? Ni lo más mínimo. «Es verdad que yo tuve una cuenta en Suiza y eso lo he reconocido desde el primer día. Esa cuenta la cerré y la forma de cerrarla fue, y ahí vino mi grave error, ceder la cuenta a quien no debía, a David Marjaliza, y por tanto existe una unión con él en ese tema. Todo lo demás o no es verdad o es una verdad a medias». «Yo me considero inocente y lo voy a defender y lo voy a pelear hasta el final».

Luis Bárcenas, Rodrigo Rato, los Pujol, etc, etc, son la prueba de que en este santo país robar a espuertas no tiene consecuencias graves, además no hace falta devolver lo robado. En otros países aún se conserva un átomo de decencia, aquí los delincuentes van de gira por los platós de televisión proclamando su inocencia y riéndose de todos.


Comentarios

Toy folloso ha dicho que…
Ayer mismo desaparecieron unas carpetas con documentación para empapelar al angelito.
Igualito que en las repúblicas bananeras.