MM

Faltó al trabajo. Ese día, George Cukor y sus compañeros en el rodaje Something got to give no la vieron por los estudios de la Twentieth Century-Fox. Había estado ingresada en la habitación de aislamiento de un psiquiátrico. La vida se le fue de las manos. Siempre bajo el foco, intentando agradar a todo el mundo, angustiada, borracha, adicta a los sedantes, irritable, irritante. Esa velada interpretó el papel que mejor se le daba, el de sex symbol. Entre insinuantes jadeos interpretó la versión más pornográfica de Happy birthday y aquel Happy birthday, Mr presiden't pasó a la historia.

Diez días después, John F. K. cumplía 45 años. No era su fiesta de aniversario sino una recaudación de fondos del partido demócrata, pero daba igual. Quince mil personas la miraban embelesadas. Ella iba embutida en un vestido hecho de gasa y seda, con 2 500 incrustaciones de cristal que la hacían brillar aún más, era tan ajustado que tuvieron que cosérselo por detrás, dentro no cabía ni la lencería más fina.

El Madison Square Garden resplandecía con su luz. Nadie imaginaba que el telón estaba a punto de caer. Era preciso para que naciera el mito.



Comentarios