Llega la hora

La impunidad ampara a los corruptos hasta los límites de la indecencia.

La especulación urbanística facilitó recalificaciones y que el patrimonio inmobiliario creciera sin control. En España casi hay más viviendas que habitantes, pero son mayoría los ciudadanos que no pueden acceder a un techo digno.

Las obras públicas, con la bicoca del 3 %, generaron jugosos contratos. Aeropuertos en cada pueblo, autopistas, puertos, red ferroviaria… Todo se hizo a lo grande y sin aplicar una pizca de sentido común. Todo para el pueblo, pero sin el pueblo. La historia siempre se repite: España es el país que más porcentaje de su PIB dedica a las grandes infraestructuras de transporte y el que menos destina a protección social.

Para llegar a los niveles actuales de corrupción es preciso que corruptos y corruptores sean intocables. Conocidos son los casos de responsables del Ministerio Fiscal que actúan como abogados defensores de los delincuentes; el doble rasero en la aplicación de penas: un chiste se castiga más que el expolio de un banco; la falta de independencia de algunos tribunales; la instrucción de causas penales que duran siglos; la falta de medios en Justicia; las trabas para ejercer la acusación popular; los delitos que prescriben; la amnistía ejercida libremente por el Gobierno.

Los abusos de unos repercuten en los demás en forma de recortes, de merma de la calidad de vida, de explotación laboral, de falta de ayudas, de pobreza extrema y vergonzante en un país desarrollado como España.

Es hora de que algo cambie y de que lo cambiemos nosotros.

Comentarios

Toy folloso ha dicho que…
Podemos cambiarlo, ya sabes....