Casarse con una persona fallecida

Etienne Cardiles. Foto: Efe
Francia es el único país del mundo en el que es posible casarse con una persona fallecida. «La boda postmortem» es una figura legal recogida en el artículo 172 del Código Civil galo y que nació en 1959, bajo el mandato de Charles de Gaulle.

El origen está en el accidente de la presa de Malpasset, en Fréjus, su ruptura ocasionó graves inundaciones que se saldaron con 326 muertos. Iréne Jodart iba a casarse con André Capra, fallecido en las inundaciones, solicitó permiso al presidente francés para continuar con sus planes de boda. De Gaulle se lo concedió.

La ley francesa establece que el contrayente vivo debe solicitar permiso al presidente de la república y este trasladará la petición al ministerio de Justicia. Un juez verificará que los familiares de la persona difunta están conformes y que la pareja ya tenía planes de boda previos al deceso.

El último matrimonio de este tipo se ha celebrado recientemente. Étienne Cardiles, ha contraído matrimonio con el policía Xavier Jugelé, asesinado en el atentado de los Campos Elíseos el pasado 20 de abril. La ceremonia fue oficiada por la alcaldesa de París, en presencia del expresidente François Hollande.

Este caso tiene la peculiaridad de ser el primero en que un hombre solicita casarse con otro hombre.

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