Vanidad en la red

Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Eclesiastés 1:2.

A todos nos gusta sentirnos importantes, nos reconforta, refuerza nuestro ego. Pero de ahí a creernos el centro del universo va mucho.

Las redes sociales potencian el ego. Nos exhibimos. Nos exponemos a la opinión pública. Buscamos aceptación y aprobación y nos sentimos atacados y dolidos si no logramos este objetivo.  

Las redes sociales fomentan el narcisismo y nos vuelven más ególatras, también más inseguros e indefensos. Aspiramos a captar la atención y la admiración de los demás y nos frustra pasar desapercibidos.

Como en otras muchas cosas, las redes sociales no son el problema. Su uso es lo que las convierte en beneficiosas o dañinas. ¿Nos aportan algo realmente? ¿Hasta qué punto nos interesa la opinión de gente desconocida? ¿Nos olvidamos de nuestros amigos reales haciendo más caso a los virtuales?

Comentarios