Admite que no sabes de vinos

Si no entiendes de vinos, no hagas el ridículo, reconócelo. Nadie tiene la obligación de ser un sumiller. Por mucho que agites el vino dentro de la copa, asomes la nariz al borde y pongas cara de experto, cualquier camarero se dará cuenta de que no tienes ni idea.

Cuando en un restaurante de cierto nivel pides un vino y te lo dan a probar, les importa un pito si te gusta o no. Te lo dan a probar para cerciorarse de que el vino está en óptimas condiciones: temperatura, ausencia de posos… Con mirarlo ligeramente y dar un pequeño sorbo detectaremos su estado. A los entendidos les basta con olerlo, pero si no eres uno de ellos, quedarás mejor admitiendo que te fías del criterio del responsable de la bodega.

Comentarios

Toy folloso ha dicho que…
A mi no me digas eso.
Juaaa, Juaaaaaaaaaaaaaaaaaa.