4 de abril de 2017

Los ingleses están de los nervios

El pasado viernes Donald Trusk, presidente del Consejo Europeo, hizo públicas las directrices de la Unión Europea para la negociación del Brexit, y manifestaba que la UE no abordará la situación de Gibraltar durante las negociaciones de salida de Reino Unido y condicionará cualquier pacto posterior sobre su estatus al visto bueno de España.

Desde ese momento, los ingleses se pusieron de uñas. Un ex dirigente del Partido Conservador británico ha llegado a decir que Theresa May estaría dispuesta a embarcarse en una guerra con tal de mantener la soberanía de la Roca. La prensa sensacionalista inglesa llama a los españoles follaburros (donkey rogerers); escribe: «a estos locos españoles habría que darles una patada en los cojones» y propone que los turistas británicos dejen de visitar España; gravar con aranceles al vino español; impedir que los aviones españoles aterrizen en el Reino Unido o expulsar a los españoles residentes en Gran Bretaña. Incluso un ex comandante de la Marina Real británica, Christopher John Parry, asegura que: «Podríamos paralizar a España a medio plazo y creo que los estadounidenses, probablemente, nos apoyarían».

El Gobierno británico ha cometido un error estratégico al no mencionar a Gibraltar en la carta que el pasado miércoles remitió a la UE para iniciar la negociación de su salida del grupo europeo. ¿Viviremos otro Trafalgar?


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