Los ingleses están de los nervios

El pasado viernes Donald Trusk, presidente del Consejo Europeo, hizo públicas las directrices de la Unión Europea para la negociación del Brexit, y manifestaba que la UE no abordará la situación de Gibraltar durante las negociaciones de salida de Reino Unido y condicionará cualquier pacto posterior sobre su estatus al visto bueno de España.

Desde ese momento, los ingleses se pusieron de uñas. Un ex dirigente del Partido Conservador británico ha llegado a decir que Theresa May estaría dispuesta a embarcarse en una guerra con tal de mantener la soberanía de la Roca. La prensa sensacionalista inglesa llama a los españoles follaburros (donkey rogerers); escribe: «a estos locos españoles habría que darles una patada en los cojones» y propone que los turistas británicos dejen de visitar España; gravar con aranceles al vino español; impedir que los aviones españoles aterrizen en el Reino Unido o expulsar a los españoles residentes en Gran Bretaña. Incluso un ex comandante de la Marina Real británica, Christopher John Parry, asegura que: «Podríamos paralizar a España a medio plazo y creo que los estadounidenses, probablemente, nos apoyarían».

El Gobierno británico ha cometido un error estratégico al no mencionar a Gibraltar en la carta que el pasado miércoles remitió a la UE para iniciar la negociación de su salida del grupo europeo. ¿Viviremos otro Trafalgar?


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