8 de marzo de 2017

Ideas sobre la mujer

Durante siglos, los hombres más poderosos, los intelectuales, los religiosos, los filósofos, los escritores, los científicos… se han encargado de denigrar a la mujer difundiendo teorías erróneas que se han propagado y asentado en el ideario colectivo ayudando a consolidad el patriarcado que sufrimos en el mundo.
  
Una mujer amablemente estúpida es una bendición del cielo. Voltaire, ilustrado francés, siglo XVIII.

Las mujeres son animales de pelo largo e ideas cortas. Schopenhauer, filósofo alemán, siglo XIX.

Siempre he creído que la bondad de las mujeres es todavía más efímera que su hermosura. Valle-Inclán, escritor español, siglos XIX y XX.

Sois demasiado hermosa para ser una mujer honrada. Balzac, novelista francés, siglo XIX.

Aborrezco a la mujer sabia. Que no viva bajo mi techo la que sepa más que yo, y más de lo que conviene a una mujer. Porque Venus hace a las doctas las más depravadas. Eurípides, poeta trágico griego, siglo V a.C.

El fuerte de la mujer no es saber sino sentir. Saber las cosas es tener conceptos y definiciones, y esto es obra del varón. Ortega y Gasset, filósofo español, siglo XX.

No se puede fiar un secreto a una mujer que no sea muerta. Quevedo, literato del siglo de Oro español.

Todo en la mujer es un enigma, y todo en la mujer tiene una solución: se llama embarazo. Nietzsche, filósofo alemán, siglo XIX.

Si, por ventura, alguna mujer quisiera aparecer como sabia, únicamente lograría ser dos veces necia: sería como intentar llevar un buey al gimnasio. Erasmo de Rotterdam, filósofo y teólogo holandés del siglo  XVI.

Al seguir una vocación masculina, estudiar y trabajar como un hombre, la mujer hace algo que no corresponde del todo con su naturaleza femenina, sino que es perjudicial. Karl G. Jung, psiquiatra suizo del siglo XX.

Los fundamentos de la casa son la mujer y el buey: el buey para que are y la mujer para que guarde. Fray Luis de León, humanista y religioso español del siglo XVI.

Sepa una mujer hilar, coser y echar un remiendo, que no ha menester saber gramática ni hacer versos. Calderón de la Barca, dramaturgo y sacerdote español, siglo XVII.

Las mujeres no son más que órganos genitales articulados y dotados de la facultad de gastar todo el dinero del marido. William Faulkner, escritor estadounidense del siglo XX.

Emancipar a las mujeres es corromperlas. Balzac, novelista francés, siglo XIX.

La mujer da al marido dos días de felicidad: el de la boda y el de su entierro. Hiponacte, poeta griego del siglo VI a. C.

Las mujeres son el segundo sexo, inferior al masculino en todo respecto. Uno debe perdonar sus debilidades pero rendirles homenaje es totalmente ridículo y nos degrada ante sus ojos. Schopenhauer, filósofo alemán, siglo XIX.

La mujer es, reconozcámoslo, un animal inépto y estúpido aunque agradable y gracioso. Erasmo de Rotterdam, filósofo y teólogo holandés de los siglos XV-XVI.

En cualquier tipo de animal, siempre la hembra es de carácter más débil, más maliciosa, menos simple, más impulsiva y más atenta a ayudar a las crías. Aristóteles, filósofo griego del siglo IV a.C.

La mujer no necesita escritorio, tinta, papel ni plumas. Entre gente de buenas costumbres el único que debe escribir en la casa es el marido. Molière, dramaturgo francés del siglo XVII.

La anatomía es el destino. Las niñas sufren toda la vida el trauma de la envidia del pene tras descubrir que están anatómicamente incompletas. Freud, psiquiatra austriaco, siglo XX.

La mujer no se traiciona fácilmente a sí misma y por eso no se emborracha. Como es débil, tiene que ser astuta. Kant, filósofo alemán del siglo XVIII.

A las niñas no les gusta aprender a leer y escribir y, sin embargo, siempre están dispuestas para aprender a coser. Rousseau, filósofo francés del siglo XIX.

Cuando una mujer tiene inclinaciones doctas, de ordinario hay algo en su sexualidad que no marcha bien. Nietzsche, filósofo alemán del siglo XIX.