Atando cabos

En menos de una semana, el Gobierno español ha hecho algunas jugadas para estrechar nuestra amistad con Estados Unidos: Dolores de Cospedal ha visitando el Pentágono, Alfonso Dastis ha manteniendo una reunión en Washington y Pedro Morenés ha sido nombrado embajador en USA.

Las relaciones entre Mariano Rajoy y Donald Trump van por buen camino. Puede que Rajoy sea uno de los pocos mandatarios que no ha recibido ningún rapapolvo del yanqui. Eso quizá significa que, en nada, España será la amiga del alma de los norteamericanos.

La diplomacia de nuestro presidente es proverbial: «Yo ni critico ni al presidente de EEUU, ni al presidente de Rusia, ni al presidente chino, ni al presidente de ningún país porque no tiene sentido salvo que sea un genocida y haga ataques contra las personas y los seres humanos», dijo Mariano Rajoy hace unas semanas para eludir dar su opinión sobre las medidas adoptadas por Donald Trump.

Recordemos que Pedro Morenés estará en Washington y es un lobista de la industria militar española. Por esas casualidades de la vida, Estados Unidos pretende reforzar este sector belicista.

No cuesta atar cabos y ver el interés que se esconde tras esta amistad de conveniencia.

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