2 de febrero de 2017

Un mundo vomitivo

El capitalismo evoluciona a peor y se supera a sí mismo. Sus tácticas son cada vez más inhumanas, más crueles, más audaces. Pongo como ejemplo la actual tarifa de la luz. En abril del año pasado el Kw/h costaba poco más de 20 euros. La semana pasada el precio era de más de 90. Cuando un bien resulta imprescindible, tal es el caso de la electricidad, y se consume en grandes cantidades, se cobra mucho más caro. La energía es otro oligopolio, igual que la mayoría de los sectores económicos en nuestro país, así que el consumidor no dispone de alternativas. El negocio está garantizado para las empresas. El público pagará lo que le pidan.

Nos han pillado por donde más nos duele: el bolsillo. Unos tienen los recursos, es decir, el poder. Nosotros necesitamos esos recursos: electricidad, agua, alimentos, medicinas, trabajo, ropa, dinero… Estamos en sus manos. Y lo saben. Por eso no tienen ningún escrúpulo a la hora de aumentar sus pingües beneficios a nuestra costa. No nos queda otra. O quizás sí.

1 comentario:

Siamo Tutti dijo...

Vaya. Indudablemente seguimos siendo hijos de Españaporque aquí, sucede lo mismo!
400% de aumento en las tarifas de luz y gas, y a joderse! El que puede paga y el que no, la soba!
Me quedo cerca. Leyendote.