9 de enero de 2017

Fin de fiestas

No sé si es mejor huir despavorido del espíritu navideño o caer en él. Por suerte, las fiestas navideñas han terminado. Estrenamos año con los correspondientes buenos propósitos que nunca cumpliremos. La vida sigue tras este paréntesis.

Pasados estos días de buena voluntad, de deseos de paz y amor, regresamos a la rutina con los colmillos bien afilados, a la confrontación habitual. Atrás han quedado los esfuerzos para olvidar rencillas del pasado que proponían una marca de embutidos y el rey Felipe VI.

La realidad es que vivimos un país que se resquebraja en sus estructuras sociales y en sus instituciones. Y el cambio, el tan ansiado cambio, ha llegado para dejar las cosas como estaban. Son muchos los que no ven la necesidad de ningún cambio social y apelan a la estabilidad política, a la pervivencia de un sistema que les beneficia.

El año no ha hecho más que comenzar. No es tiempo para el pesimismo, sino para la lucha.

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