8 de diciembre de 2016

Una España de esclavos

En España pensábamos que la explotación laboral había sido erradicada, que era algo propio de países tercermundistas. Nos sonaban  Bangladesh o Vietnam como lugares donde se trabaja en unas condiciones penosas, sin control legal, sin un horario, sin un salario decente… Pero la semana pasada, Antonio Catalán, máximo dirigente de la cadena hoteles AC-Marriot, manifestaba que en España se explota a las camareras de piso, trabajadoras del sector hotelero.

Lo malo es que no es el único sector afectado, existen muchos más donde se trabaja a destajo por un miserable sueldo que no permite subsistir. Lo peor es que estas lamentables condiciones son legales tras la aprobación de la Reforma Laboral de 2012.

Antonio Catalán decía que las grandes cadenas hoteleras pueden, y lo han hecho, despedir a todas las camareras de pisos con una indemnización de 20 días por año, para luego subcontratar el servicio pagando 2 míseros euros por habitación. Estas subcontratas, fundamentalmente Ferrovial o Entrecanales según sus palabras, han roto el convenio por el que antes se regían, con un salario de 1.000 €, para pasar a cobrar 600 €/mes, con 6 días de trabajo en lugar de cinco. Un chollo para las empresas. Un drama para los empleados, mayor todavía si de su nómina depende una familia.

A esto se llama explotación. Y las grandes empresas de servicios la defienden alegando que gracias a su «magnanimidad» estas mujeres no están desempleadas y tienen un salario que les permite subsistir. Mientras, ellas aumentan los beneficios y proponen una subida salarial de un 1 % anual. Algo que para las camareras de pisos supone 2 céntimos de euro. Una auténtica vergüenza.

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