2 de noviembre de 2016

La tempestad está servida

Cuando la miseria se extiende por la sociedad y la gente se da cuenta de que la casta política y las élites económicas se enriquecen obscenamente porque saben que son intocables, se abre la caja de los truenos.

Las brechas sociales, casi abismos, son prueba de una pérdida de expectativas sobre la igualdad de oportunidades. Los parias estorban.


El crecimiento económico es muy superior a la evolución de los salarios. Las nóminas caen en picado mientras los plutócratas cobran millones. El reparto de los costes de la crisis no ha sido equitativo. Soplan vientos huracanados que son el grito de los sin nombre, de los sin nada. La tempestad está servida.